sábado, 3 de abril de 2010

Veinticinco

5 de noviembre 2009

Caminando por la acera
silbando una cancioncita
que en su versión letrada,
rebosaba de incoherencia

Configurando en su limitada mente
las palabras que debía decir.
No quería trastabillar mientras
le presentaba ese monólogo
el más importante de su corta vida
que por ahora se cuajaba en su mente.

Por que no decirlo.
Sentía miedo. Una sensación
una extrañeza, algo así como
el organismo alterado por completo
a raíz de la emoción que implica
ver a quien amas.

Cuando llegó
cuando estaba cara a cara con la fría puerta
Vió sus manos.
Mentalizó las típicas películas,
buscó una flor.
no vió ninguna,
y las que vió no eran tan bellas
en realidad, le resultaba difícil
encontrar una flor merecedora.
No existe belleza tal en este mundo
la idea se cuajaba en su mente.

Tocó la puerta,
esa barrera de roble americano,
con un nudo en la garganta
intentó articular alguna oración
pero solo se escuchó un balbuceo.

Una voz temblante le interrumpía a ella
la violenta revuelta que se armó
en sus entrañas cuando lo vió.
No entendía lo que el decía,
mientras intentaba comprender,
una voz en off, una voz lejana
le decía que rechazara la propuesta.
Otra voz, le cantaba un precioso si.
Así ella estiró los brazos y tarareó un sí.

Luego de abrazar al joven, ella despertó.
Vió su pieza, su cama la oscuridad de la noche,
ella era la del su sueño. Pero el no existía
solo era un sueño.
Había que ser realistas. ¿Quién la amaría?
veinticinco años de soledad
sin un beso jamás afirmaban la teoría.

Otra vez más, su mente se encontraba en un error,
por que de tanto escribir de ella,
he eh llegado a enamorarme de ella
de esa idea que un día nació en mi mente.



JUANBA!!!!

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